El frío de la noche no me deja pensar, así es mejor…hoy he vuelto a Copenhagen, prometí que nunca más visitaría esta ciudad que tanto me enamora y tanto daño me hace.
El taxi avanzaba deprisa por Tørvegade, y enseguida apareció Princessegade, el taxista me miró para pedirme información, “her i godt”, le pedí que me dejara a unos doscientos metros de la casa, para poder avanzar despacio…

 

Cuantas cosas pueden cambiar dentro de ti, cuantas cosas puedes soñar…en esos apenas doscientos metros…Ahora sé que siempre te voy a querer para siempre, me bastó volver a ver tu/mi ventana…mi bicicleta…me apoyé en la pared y acaricié lentamente un ladrillo, el tacto frío me devolvió a la realidad….

 

Luego te ví, pero no me hizo falta…jeg elsker dig min elskede…entre despacio en la pequeña casa de Sofiegade, miré con nostalgia la placa de la puerta, donde todavia está mi nombre…Me bastó volver a abrazarte para saber que nunca debí marcharme…¿dónde está el amor?…y dónde están las canciones de amor…¿Hubo alguna vez, un lugar, en alguna parte en el que te sientas en casa? 

 

Todo esto lo escribí en un avión …prometí no volver y he vuelto…esta tarde prometí no regresar a Madrid y estoy dentro de un avión…mientras tanto…Feliz cumpleaños Annette…