Il y a une femme dans toute les affaires; aussitôt qu’on me fait un rapport, je dis: ‘Cherchez la femme’.(Alexandre Dumas, Le Mohicans)…Siempre hay una mujer en todos los problemas, cuando me traen un informe yo digo siempre, Busca la mujer…
Recorría la calle Fontaine una noche hace dos años, desde la plaza de la Opera a Pigalle, no es una ruta recomendable cuando cae la noche. Al llegar al cruce con la calle Blanche comenzó a llover, y me refugié en el Lolette, un bar detrás de una puerta verde….(que recuerdos la canción de los nikis! y la película)
Encendí un Gauloise y pedí pastis, esa noche me sentía francés, en el escenario un grupo destrozaba canciones latinas, mientras una chica negra embutida en unos pequeños leggins bailaba con un desastroso estilo…el ambiente era tan deprimente que me encantaba…fuera llovía con más fuerza y no me apetecía estropear mi chaqueta de ante…Un hombre comenzó a hablar a mi lado, ni siquiera le prestaba atención, pero al rato me dí cuenta que su discurso, tenía un único destinatario…yo..una letanía que se repetía y entraba en mis oidos “Je déteste cette pute,…Je déteste cette pute”, El camarero se acercó intentando librarme del hombre…sirvió dos pastis más, uno para cada uno, y cambió mi cenicero, mientras musitaba entre dientes “Cherchez la femme, mon ami…”, el universo del Lolette se comenzó a volver más cercano cuando comencé a dar cuenta del segundo pastis, la musica no sonaba tan mal y la pista comenzaba a llenarse…para ser un domingo lluvioso en Paris no estaba mal…Entró ella, una francesa rubia y con una sonrisa preciosa, la acompañaba un chico latino con traje morado y camisa amarilla…demasiado estilo para soportarlo, a pesar del pastis…buscaron una mesa al final de la barra, ella pidió un vino y el una tónica…yo cambié mi último billete de veinte euros para pagar en el pequeño estanco del bar, otro paquete de Gauloises. volver a mi taburete, Gilles, el hombre letania, estaba otra vez con su eterno lamento…”Je déteste…”, la miré y esperé que me devolviera la mirada, pero no tuve suerte.Eran las doce y al día siguiente tenía una reunión en las oficinas de la Defense…miré otra vez el reloj y me prometí no volver al hotel no más tarde de la una y media. Es decir una hora y media para intentar encontrar su mirada entre la bruma ruidosa del bar…“No he podido encontrar la mujer…que dibuje..” las canciones latinas comenzaban a calentarme los pies y me apetecía bailar…me levanté y me acerqué a la barra mientras apuraba la copa, “ven devorame otra vez…” la negra sonreía a un chico dentón que la movía de un lado a otro de la pista…Me volví hacia ella, y acerqué mi mano…su mano preciosa se adelantó y se encontró con la mía…mientras comenzabamos a bailar, me dijo susurrando al oido “¿por qué has tardado tanto?”, mientras girabamos, vi marcharse al traje morado y a su dueño…quise reafirmarlo diciendo “Se va…”, ella sonrió y reafirmó “siempre se va…”

Esa noche conocí a Jane…la niña estatua en un pequeño bar de salsa de Paris…la noche que ganó Zapatero…obviamente no fui a la reunión y ni siquiera fui a trabajar en toda la semana, el siguiente fin de semana estaba alojado en el hotel de Honfleur, al levantarme vi su cabellera rubia en la almohada y bajé lentamente la sabana para ver su tatuaje de mariposa donde terminaba la espalda…mientras la acariciaba, un rumor llenaba mi cabeza “Cherchez la femme…cherchez la femme…”