Para la persona más maravillosa que he conocido nunca:
Tengo en mis manos dos papeles, uno es rojo y otro es verde. Los dos papeles simbolizan los distintos tipos de discursos que he preparado para esta fiesta. El rojo es un discurso educado, o sea que contiene todas las frases que se espera oir un día como hoy. El verde es el discurso de la verdad lo que quiere decir que implica todo lo que yo realmente quiero contar, pero a lo mejor no debería.
Si pudieras elegir, estoy segura de que prefieres el discurso rojo, o sea el educado, ya que nunca, jamás he conocido a una persona que era tan obsesionado y tan preocupado por la reacción y las opiniones de los demás. En tu mundo todo funciona si los alrededores piensan o creen que estás bien, contigo mismo, con tu familia, y ahora te casas…Sin embargo yo no soy así y por eso escojo el discurso verde…
Enhorabuena. A partir de hoy no tienes porque preocuparte más de mi ya que ya yo no formo parte de tu vida. Es obvio que tenemos distintos intereses y nunca más tienes que pensar en mi, en tu amante. Puedes dedicarte un cien por cien a quién quieras, a tu nueva mujer y a tu nueva casa. Puedes quedarte en tu casa el resto de tu vida pensando que todo es una mierda, o que todo se ha solucionado, depende de tu manera de ver la situación. Por lo menos tiene que ser una gran ventaja para ti que nadie se enteraba de tus escapadas. Nadie sabe nada de mi y de lo nuestro y fácilmente puedes seguir tu vida de siempre, fingiendo ser el marido perfecto y una persona educada.
Me da mucha pena tener que acabar nuestra relación y tu lo sabes mejor que nadie. Te quiero. Pero no aguanto más, no puedo más y no tiene ninguna lógica seguir algo que solamente existía en mi cabeza. Tenía mucha confianza, con el tiempo cada vez menos, claro, pero siempre tenía la esperanza de que tu y yo podíamos construir algo en común. He utilizado cualquier táctica posible, he sido la amante que te comprendía, que nunca pedía nada, la persona que te apoyaba y que te escuchaba. También he sido mala, he intentado ponerte celoso, hacerte daño, y en última instancia te he puesto un ultimatum. Ninguna de las tácticas han servido para algo constructivo y solo hay una conclusión: Que tu no me mereces. Que tu no me quieres como yo pensaba o que tienes otras prioridades. Se supone que las apariencias siempre van a estar por encima de todo y ahora tienes todas las posibilidades de cumplir esta misión – yo por lo menos no participo más en este juego.
Te podía contar muchas más cosas, que me siento fatal, dolida, sin ganas de efectuar lo que estoy haciendo – y lo más increible, que todavía te quiero. Pero no sirve para nada. Se acabó. Dos años y medio con momentos buenos, con momentos flojos y con momentos malos. Muchas veces he pensado en nuestro futuro, todo el tiempo odiaba ser la tercera y todavía pienso que podíamos haber llegado lejos si lo intentamos hace tiempo. No lo hicimos. Siempre podemos discutir quién de los dos tiene la culpa, pero tampoco es muy relevante un día como hoy. Espero que yo haya aprendido algo de esta historia. Espero que tu hayas aprendido algo también. Si optas por engañar de nueva a la que ahora es tu mujer espero que lo hagas de otra manera que conmigo, pero al final no creo que yo sea la persona adecuada para darte consejos en cuanto a tu vida sentimental. Sin embargo, no puedo acabar sin decirte lo siguiente: Lo peor no es poner los cuernos. Lo peor es la imagen que tu das de las mujeres a las que pones los cuernos. La amante siempre va a pensar que la mujer del marido tiene que ser la más tonta y ciega de la historia.
Una cosa es follar con alguién con quién no deberías. Otra cosa es dejar una imagen sin dignidad de la mujer o las mujeres que no sean amantes del momento. Espero que algún días seas feliz. Yo no era capaz de convencerte de que yo era tu mujer ideal, pero otra mujer a lo mejor lo será. He perdido la pelea. Pensaba que era capaz de luchar y luego ganar, como siempre. He luchado como una loca, he intentado abrir tus ojos y a veces pensaba que lo iba a conseguir. Pues no. No ha sido posible ganar. He perdido lo que para mi ha sido la pelea más importante, la más fuerte y más dura de toda mi vida, y espero que nunca vuelva a repetirse. Me tengo que rendir y tengo que reconocer que hay ciertas cosas que no se pueden cambiar. Tu eres una de ellas.
Lo siento. Nunca te olvidaré y te voy a querer siempre. Levanto mi copa y pido un brindis por la nueva pareja…hurra hurra huuuuuuurra
La verdad es que necesita volver a sentarme en mi mesa, coger el ordenador y volver al día a día…lamento nuestra ausencia, pero a veces el tiempo ese factor limitante, reprime la creatividad y la lleva a la postergación por la utilidad del día a día….
Espero expiar nuestros pecados con las colaboraciones que vereis a continuación…gracias por esperar…