06 Oct
Kenzo Tomochu Uncategorized
La mañana siguiente apareció por mi ventana hacia las tres de la tarde,sin embargo supongo que el sol mantendría su británica puntualidad y tal como anunciaba el Daily Telegraph, en su tercera edición, apareció por el meriadiano de Greenwich a las 6.53 y 12 segundos. Lamentablemente a esa hora yo estaba todavia recuperandome de el delirio alcohólico a que me sometí con mi recién conocida vecina y poco más tarde con Michael y Paul durante la cena…
Cuando pude levantarme asomé mi mirada hacia el jardin, ella no estaba, en cambio la juguetona ardilla estaba intentando levantar una piña que le doblaba en tamaño.
Tarde un rato en sentirme persona, pero más de una hora en elegir atuendo, la quería impresionar, pero no era más que un niño de veinte años, jugando en la liga de los mayores. ¿Qué hacía yo intentando impresionar a una mujer que me sacaba más de quince años y que lo único que seguro habia intentado era ser amable conmigo?
Pero lo cierto es que me habia enamorado de ella, y me gustaba esa sensación que era nueva para mi. No es que me nunca me hubiera enamorado antes, pero esta vez era de una diosa nórdica que dormia en la casa de al lado.
Cuando terminé de acicalarme, la pequeña ardilla habia arrastrado la piña hasta el jardin de Karen. Y mis ojos se movieron en la misma dirección, esperando encontrar su silueta en el jardin, esperandome como el día anterior. Pero no fue asi, en el jardín no habia nadie más que la juguetona amiga.
Me acerque hasta la valla, el corazón me latía fuerte…cuando llegue a la altura del seto, la ví dentro de casa tan guapa como la noche anterior, el pelo recogido en una cola, una blusa blanca. Estaba inclinada sobre un torno de alfarero…increible como acariciaba el barro virgen dandole forma, aguanté la respiración…me hubiera gustado mantener el momento eternamente y quedarme enfrente de ella.
De repente apareció él. Se acercó por detrás y la ofreció una de las dos copas de vino que llevaba en las manos, se acercó al torno y acarició las manos de Karen. Mi tío Michael junto sus manos con las Karen y….mi corazón empezó a saltar fuera de mi corazón.
Salí corriendo, recorrí las dos millas que separaban Shepherd´s Lane del puente de Hammersmith sin respirar, cuando llegué me tumbé al lado del río, parecía una carpa boqueando, intentando recuperar la respiración…
A los diez minutos, crucé el puente y entre en el Mark &Spencer´s no sé porqué pero compré un cuaderno y un rotulador negro y comencé a dibujar…siempre me ha gustado dibujar en los momentos malos, como un exorcismo…llené una hoja con K´s mayusculas…y la palabra desesperación…entre ellas
Cuando anocheció cogí el autobús hacia Richmond y paré casi en la puerta de mis tios…entré en la cocina y Michael y Paul estaban comenzando a preparar la cena…no puede evitar fijarme que Michael se intentaba quitar restos de barro de las manos…
P.D: La foto es uno de los cuadros de Paul sobre Capri (recuerdos del año pasado…)
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