Michael nunca se casó, Paul tampoco, ambos hermanos mantuvieron un extraño celibato solamente salpicado por algunas relaciones intermitentes con las mujeres más extrañas que te puedas imaginar…Karen su vecina abandonó a su marido hace veinte años, cuando al mes de casarse encontró a Tobias en la cama con Anne. Esa misma tarde dejó Copenhagen y al cabo de cinco años, acabo en Shepherd´s Lane.
Los tres constituyen un pintoresco grupo, Paul y Michael están ahora más cerca de los ochenta que de la adolescencia, y Karen pasará de los cincuenta, pero ella coqueta, siempre menciona algo que suena como cuarenta. Yo nunca me consideré parte del grupo, ellos me aceptaban pero siempre supe que el triangulo nunca se convertiría en cuadrado.
Os contaré una pequeña historia de hace quince años…cuando compartí seis meses con ellos…
En mi segundo año de carrera sufrí una pequeña depresión, acababa de morir mi abuelo, al que me encontraba muy unido. Aunque los médicos tienen su diagnóstico sobre las razones de su muerte, yo siempre tuve las mías. En mi opinión murió porque ya había realizado su misión…vivió hasta la completitud…y era incapaz de sobrevivir a un mundo que ya corría más que él y al que ya no entendía… Aprovechando que el verano comenzaba , pensé que me sentaría bien huir un tiempo de mi casa y de los recuerdos, mis padres hablaron con Paul y Michael y ellos me alojaron encantados en su casa de Shepherd´s Lane (la única casa pintada de rosa de todo Richmond)…la excusa oficial era la de aprender inglés, la verdadera encontrar otra vez el ritmo adecuado… Los primeros días transcurrieron muy lentamente, yo apenas salía de mi habitación, una especie de biblioteca inmensa con una pequeña cama. Sólo me encontraba con Paul para desayunar y con los dos hermanos para cenar…las noches eran melancólicamente tristes con Michael interpretando solventemente a Chopin pero sin la emoción e intensidad necesarias para hacer romper el corazón. Una mañana, después de cuatro o cinco días, salí al jardín, desde la ventana de mi habitación vi una pequeña ardilla mordisqueando una piña, me senté en las escaleras del porche para disfrutar de esa pequeña escena…Desde el jardín vecino, una mujer de unos treinta y algo me saludó con la mano, era hermosa, muy hermosa, me acerqué a la valla y me presenté…Karen, que así se llamaba me comentó que conocía a Paul y Michael desde hacía tiempo y que los tres solían pasear por el mercadillo de Richmond las tardes de domingo…
Me invitó a comer, llevaba cinco años viviendo en Londres Oeste, pero no soportaba el English Style a la hora de comer. Preparó dos smorrebrog y un poco de tinto, esa tarde la pasé en su casa hablando de la vida, para acabarnos de conocer…hablamos de casi todo. Me contó su fracaso sentimental, sus aspiraciones como artista plastico, como veía el futuro, yo hablé poco..le conté el motivo que me había traído hasta la casa rosa de Shepherd´s Lane… bebimos té, whisky, otra vez tinto…sin darnos cuenta comenzó a anochecer…
Michael se asomó por la valla de arbusto y nos llamó para cenar…Karen me paró antes de entrar y me besó en la mejilla…esa noche Chopin comenzó a sonar mejor en los dedos de Michael… (Fin del primer capítulo)