22 Sep
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized

Cuando recibí la llamada del doctor Pölsen no me extrañó en absoluto su diagnóstico ni el desenlace. Sarah había demostrado en los últimos años casi todos los sintomas que el doctor me relataba con su voz quebrada al teléfono.
A Sarah la conocí a finales de los ochenta en la casa de Karl y Annette en Hellerup*, desde el primer momento me enamoré de ella sin remedio. Con la mediación de mi gran complice Annete consegui quedar a cenar con ella en la braserie de Mühlhausen, aquella noche su energia desbordaba por todos los poros de su cuerpo y la vitalidad que demostraba me sorprendió. A la salida del restaurante y sin mediar más explicación, nos besamos y acabamos la noche en mi pequeño piso en Christianhavn, sólo una habitación con Ikea, pero con vistas al canal.
A la mañana siguiente ella habia desaparecido cuando me desperté, no encontré ni un pequeño rastro de que ella hubiera estado allí esa noche conmigo. Llamé a Annette y ella me tranquilizó, “Sarah es así, volverá a aparecer…”.
El siguiente mes lo pasé en Hamburgo por trabajo, las reuniones interminables con el profesor Haussman para la terminación del proyecto que me habia encargado la Universidad hicieron que Sarah se fuera convirtiendo en poco más que un agradable recuerdo en mi cabeza, pero al volver a Copenhagen la encontré sentada esperando en la puerta de mi casa. “Annette me ha dicho que llegabas hoy, ¿no crees que deberias haberme comentado que te ibas a Alemania?”…la sensación de pertenencia que demostró sobre mi, no me gustó pero esa tarde vi otra imagen de Sarah que por contraste con el recuerdo que tenía de la noche del Mühlhausen me sorprendió…la ví desvalida y incapaz de demostrar esa vitalidad que ahora habia desaparecido de su mirada…los siguientes días fueron una sucesión de altibajos en nuestra recién redescubierta relación…a suaves caricias de una noche sobrevenía los reproches del día siguiente…aún sin estar muy convencido Sarah vino a vivir a mi casa, durante los primeros dos meses la Sarah vital y extrovertida volvió a colmar cada minuto de nuestra relación…
Sin embargo cuando llegó el verano todo volvió a cambiar. Todos los veranos, Karl, Annette y los demás alquilabamos “soomer hus” en Skagen y disfrutabamos del verano entre carlsbergs y barbacoas…Sarah se opuso desde el primer momento, demostrando al principio una animadversión hacia Annette que con el paso del tiempo se convirtió en un odio atroz. Esas vacaciones las pasamos los dos en Grecia, con el lado más dulce de Sarah…
Acabé dejando de ver a Annette y Karl, e incluso las salidas que Karl y yo haciamos con su barco, se fueron espaciando hasta desaparecer, porque Sarah no le gustaba que pasara tiempo sin ella.
Al final del segundo año de nuestra relación, Sarah perdió su trabajo, ella me contó que su jefe la había puesto en contra del resto del departamento y asi le era imposible desarrollar su trabajo, y que la presión a la que la sometían era inhumana…Sin decirle nada a ella fui a ver a Preve, su jefe. Preve y yo habiamos sido compañeros del equipo de futbol y todavia mantenia una buena relación con él. Cuando le conté lo que Sarah me habia contado, Preve me contó que Sarah llevaba más de un mes sin ir a la oficina y que habia herido con una taza de café a una compañera al lanzarsela en una discursión.
Tarde más de dos horas en volver a casa, pensando dónde me llevaba mi relación con Sarah. Habia perdido a mis mejores amigos, mi vida era una montaña rusa emocional…decidí hablar seriamente con ella.
No me dejó terminar, comenzó a gritar que si la dejaba se mataría, que la vida no tenía sentido y que era muy injusto estando tan en contra de ella, en un momento de tanta debilidad y tensión para ella.
Los siguientes meses, la tela de araña que Sarah habia tejido en nuestra relación había cercenado mis limites personales, hasta me hacia dificil reconocerme. Sin embargo cuando llegó la navidad, todo volvió a cambiar…la Sarah dulce, vital volvió a aparecer…un domingo de febrero me dijo que se marchaba que nuestra relación habia muerto, sin más explicaciones, esa misma tarde cogió sus cosas y se marchó a Aarhus a la casa de su madre.
Tarde más de un año en recuperarme de los tres años de vida en comun con Sarah…al final de ese año conocí a Katriona y empezamos a salir. Todavía no me habia recuperado del stress emocional al que me habia expuesto en mi relación anterior, por lo que le pedí a Katriona que fueramos despacio, ella comprendió todo una noche que cenando Annette le contó la historia de Sarah.
Los siguientes años fueron de absoluta felicidad, Katriona y yo nos casamos y tuvimos dos niñas, yo continuaba con mi trabajo en la Universidad y en nuestra nueva casa en Hvidhovre no habia lugar para la tristeza…
Sarah aparecí una tarde en la puerta de mi despacho en la universidad, toda la belleza que recordaba habia desaparecido…me contó lo que había sido su vida los cinco años que habiamos estado sin vernos…una sucesión de altibajos y relaciones rotas, alcohol y drogas la habian llevado a ese estado de autodestrucción…Llamé a Katriona y ella misma fue la que me dijo que no la podiamos dejar en esa situación…Sarah se instaló en nuestra casa…y Katriona la convenció para que comenzara a visitar al Dr. Pölsen. Sarah comenzó a mejorar y un día pasados cinco meses desapareció de nuestra vida…
En los dos años siguientes las presencias de Sarah en nuestra vida se hicieron intermitentes, pero curiosamente la relación se estrechó con Katriona, dejandome a mi como tercer elemento de la relación…otra vez parecia que Sarah estaba en lo alto de la montaña rusa…
Aquella mañana de marzo, mientras Katriona estaba preparando a las niñas para ir al colegio, el teléfono sonó y el Dr. Pölsen nos dió la noticia del suicidio de Sarah.
Sarah estaba enferma de los que los psiquiatras denominan “Transtorno Limite de personalidad”, una enfermedad mental que afecta en su mayor parte a las mujeres y se desarrolla en la edad adulta…
Ayer fuimos a dejar unas flores en el puente del canal, desde el que se suicidió Sarah, desde el puente, la braserie de Muhlhausen se veía al final de la calle…no creo que fuera coincidencia que ella hubiera escogido ese sitio…me abracé fuerte a Katriona, mientrás el viento helado calaba mis huesos y mi corazón.
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