El Retorno de los espumosos…

Los espumosos regresan…con menos sex y más city que nunca

Cansado

 

Este corazón ya late triste, y a estas horas no va lo suficientemente rápido, se hace tarde y estoy cansado sin ganas de levantarme.

Pero por qué no dejo que palpite tranquilo y pierdo la cabeza, rápido, volviendome loco y sintiendome vivo, vital…

…Corriendo, yendo hacia otro día, esperando que mañana sea mejor

Quis custodiet ipsos custodes?

Eres capaz de pensar que por tus venas corre el oro de los gobernantes, mientras por mi cuerpo el bronce de los artesanos desea mezclarse contigo… ¿Quién velará por ti?

Altiva, lejana, segura por fuera, llena de miedos por dentro…

¿Qué camino escoger?

 

Pregunto inmerso en un mar de dudas…avanzar, retroceder, quedarme quieto…mientras tanto los días pasan y la vida no espera.

De pequeño usaba un sistema tonto para tomar decisiones, iba a la orilla del mar, hacia una pregunta,  y cogía una pequeña piedra, si conseguía hacer más de tres salto de rana, la respuesta era afirmativa, como si alguien superior bendiciera o guiará mi habilidad para hacer saltar la piedra.

Ahora estoy mirando la papelera del despacho, arrugo un folio, ¿seré capaz de hacer canasta a esta distancia?

Londres, lluvia…

Si fueras una sola mujer, si tuvieras tiempo para mi, te escucharía  y sin embargo te pregunto, ¿He llegado demasiado pronto?…

Miro al cielo y llueve, e incluso hace frío, un frío intenso, pero eso no me va a detener…

Cruzo las calles sin mirar, aunque da igual porque siempre que estoy en Londres, nunca miro por el lado correcto, los coches siempre me sorprenden mirando hacia el lado contrario…

Casi como me pasa contigo, qué tengo que hacer, para no parecer que estoy mirando hacia el lado contrario cuando pasas a mi lado, cuando estás a mi lado…

Pero eso va a cambiar este año, porque este año es hora de cambiar las cosas, este año voy a ir directo hacia ti, delante de ti, ¿por qué? por qué es enero, por qué llueve, por qué anoche no dormí, por qué soy tonto…realmente a lo mejor sólo es porque te echo de menos, o a lo mejor incluso me he enamorado de ti.

El nombre de tu calle

Recorrió las mejores universidades del pais intentando dar con el  significado de   la palabra en cuestion, “osio”… reputados lingüistas no fueron capaces de darle una respuesta concluyente.

Algunos citaban la clara raiz germánica para decantarse por una explicacion que a Germán no le llegaba a convencer….

Incluso tomó parte en una discursión en la Real Academia sobre el caracter masculino o femenino de la palabra, que protagonizaron el asiento “d” con “F”. La Discursión fue zanjada por “A” con un rotundo “Esa palabra no existe, con lo cual caballero, es un tonteria buscarle significado”.

Algún mes más tarde, cuando ya estaba resignado a su suerte acertó un día a pasar por una diminuta tienda de la calle libreros. En el escaparate un libro le hizo agitarse, “Diccionario de las palabras olvidadas” rapidamente entró….”¿Quiere usted comprarlo?”…German le miró y casi sin aliento dijo “Dejeme primero consultarlo”….

Pasó las hojas amarillentas rápidamente hasta llegar a la O. Allí estaba, “osio: instrumento empleado por las mujeres mayas para generar tristeza en el corazon de los hombres”…

Salió rapidamente con el libro debajo del brazo…ahora todo estaba claro…no era ella la que le hacia estar en ese estado de tristeza casi perenne cada vez que se veian…y las despedidas en su portal…la culpa era del nombre de la calle donde ella vivia ….calle del osio….era la calle y no ella….

Rapidamente montó en un taxi y con el libro debajo del brazo se dirigio triunfante a la calle osio ahora le podría contar a Laura la razón de su desazón.

Pagó sin mirar el cambio y en un salto entró en el portal y se encaminó hacia el ascensor…el portero le sonrió mientras le hablaba pausado… “Don Germán que alegria volver a verle…si viene buscando a Doña Laura tengo que decirle que hace mas de un mes se mudó…su nueva direccion es calle del Olvido 23″

Hope…hagen

La pareja avanza a paso rápido por la calle, sin apenas detenerse en los escaparates de Stroget y olvidando las luces navideñas, e incluso la exposición de mesas navideñas que todo los años hace que Iben entre en Illum Bolighus para observar una decadencia barroca que nunca disfrutara en su mesa de navidad. Parece que ambos fueran los únicos habitantes de un país muerto… Dinamarca, la tierra muerta del norte de Europa, titula un periódico de la tarde.

Miles de camaras de televisión y delegados de países exóticos reivindicando poder contaminar un poco más, aunque todos quieran salvar el planeta aunque sea de esa misma humanidad.  A ellos poco les importa, aunque esta convención haya obligado a quitar los abetos navideños que adornaban el Bella Center. En el fondo ella piensa que ya  es suficientemente feo el barrio de Amager para que encima lo desnuden de la navidad, o en el fondo quizás piensa que es demasiado fea la propia navidad aunque sea en Amager.

El frío helado y la neblina de la tarde cubre la ciudad, mientras ambos caminan sin mirarse, sin hablar. El recuerda de improviso que no hay nada en la nevera, no sabe si parar en Magazin o en el Brugsen de al lado de casa, pero sabe que ella le reprochará en cualquier caso su olvido, ahora sólo una buena elección le salvará de que una segura reprimenda se convierta en un enfado. Aunque de improviso recuerda la fecha y se da cuenta que no hay nada que hacer.

Tres años llevan casados, y cada vez que llega el quince de diciembre, ella entra en un estado permanente de  mal humor que ya no la abandona hasta pasada la nochebuena.  Da lo mismo que ya no tenga sentido la razón de su mal humor o que el la considere injusta, ambos saben que Iben no recuperará su vitalidad hasta que abra los regalos del día de navidad.

Hopenhagen, el puerto de la esperanza se podría traducir, esperanza que ella olvide para siempre que no recuerde, que más da que el mundo se salve, si ellos dos no se salvan.

De improviso, Iben coge su mano y le susurra su código secreto, su tierno código secreto al oido, él salta de improviso, por fin ha olvidado, la sombra de ese otro ha desaparecido, ya no hay más quince de diciembre en sus vidas.

Si esto es posible, si ella ha olvidado, si ella le abraza ahora como lo está haciendo, es posible que haya esperanza,  hasta para este planeta, piensa divertido.

Ahora…

Por fin hace frío…y esta mañana me he puesto el disfraz de hombre solitario y he salido a la calle esperando que algún rayo de sol, cruzara mi cara en una tarde de domingo.

Café, dos magdalenas, y el periódico de hoy abierto por la página de deportes, nueve y veinte minutos  en cualquier bar de la ciudad.

No mucho más que hacer, pasear entre las calles todavia somnolientas después de un sábado salvaje, que ha dejado restos de botellas y suciedad por los barrios del centro. Dos barrenderos se afanan en intentar que recuperen un brillo de antaño.

Ahora, si lo pienso no tengo nada más que un largo domingo por delante, un frío domingo, lleno de preguntas sin respuestas, lleno de ganas de vivir…

Ahora…marco tu teléfono y cuelgo antes de que dé señal.

No es cuestión de estropear mi domingo, si me respondes a mi primera pregunta, y resulta que no es lo que espero oir. Prefiero pasear, recorrer la ciudad, encontrarme con mis recuerdos, que descubrir lo que todavía no sé si me quieres decir.

Nervios a flor (…de piel)

Rendición sin condiciones, sentimientos al filo. Asi me siento cada que atravieso por la puerta, cada vez que avanzo por el umbral de su casa. Las manos comienzan a sudar, equilibrio químico inestable al ser atravesado por su penetrante mirada.

Toc, Tic y Tac, onomatopeyas de llamada, de reloj y de salto agudo de corazón.No quiero pasar, quedarme fuera no es tampoco una opción.  Ahora quedarse en el limbo o en el purgatorio no va a resolver mi desazón. Las piernas agarrotadas, por no decir que no, por no salir corriendo dejando detrás a esas extremidades ahora inutilizadas. Huir…saltar al patio.

Quien dijo nervios, es más quien dijo algo, te preguntas. Finalmente te decides a apretar el timbre, y oyes una voz cantarina al otro de la cerrada puerta que grita “Voy”, de repente todo tu malestar desaparece y piensa que si fueras capaz de avanzar hacia una segunda cita, no sentirías cada semana el pánico escénico de la primera cita.

Se me acabaron las palabras

¿ Qué puedo escribir cuando se acaban las palabras, cuando no quedan ni restos de latidos?. Se quieren y se besan en las pantallas de televisión, mientras sentada en el sofá la mujer ve marcharse la vida. Las gotas de agua se acumulan en el cristal, fuera llueve y el otoño se agarra a los huesos.

El teléfono suena un par de veces antes de quedar ronco para siempre, ella lo mira sabiendo quien llama, él esperaba que le contestara, y sin embargo queda mudo desde el otro lado. Siempre perdedor.

Tic tac , suena el reloj del salón y marca las tres, aunque otro pequeño reloj digital se empeña en llevarle la contraria. Los antiguos besos se agolpan en la puerta del salón, esperando volver. La mujer se levanta del sofá y corre hacia la puerta, come los besos a mordiscos, olvidando la cara de él. Sin importarle que la vida se le haya acabado, llora a raudales ¿Qué le podría decir, si se acabaron mis palabras?

Sin prisas

Despierto de madrugada, sin prisas, experimentando el silencio de la noche…sintiendo entre mordiscos de mosquitos la soledad de la oscuridad africana. No sé muy bien si tiene sentido escapar de todo, cuando de lo único que intento escapar es de ti.